Los peligros del cine: historia de la gran herramienta de manipulación para el control de las masas

¿Es realmente el cine un simple espectáculo de entretenimiento?  Si bien, el cine y la industria cinematográfica son vistos por las personas como un elemento de sana diversión y entretenimiento, esta disciplina tiene en realidad una naturaleza perversa, que pretende manipular e incidir en todos los aspectos del comportamiento humano, ser una herramienta para moldear todas y cada una de nuestras actitudes frente a la vida.

La industria del cine es un conglomerado de corporaciones, fusiones empresariales, mecenas, relaciones corporativas, y al fin y al cabo, una “industria”, si bien es cierto que muchas veces se incluye como “industria del arte”, esto en su concepción es una aberrante contradicción, ya que el arte y la industria son opuestos por naturaleza.  No en vano, la figura preponderante en el cine es la del “Productor”, dominante por encima de las demás figuras, siendo la primera que aparece en cualquier título, antes que cualquier director, actor o guionista.

Aún así esa proclamación de la industria del arte, ya nos revela que el cine no es más que eso, una parodia del arte, o expuesto mas claramente, una industria que se nutre de una máscara en forma de arte como bien para el pueblo tras la cual se esconde su verdadera naturaleza: un medio de adoctrinamiento, implantación de ideas y programación de la psique de la sociedad.
El cine nació en Paris el año 1895, como industria, y no como arte, aunque luego se le añadiera esa “etiqueta” de séptimo arte, alegando que era un medio que incluía varias o todas las artes en una, pero eso no anula su naturaleza de concepción. En un inicio fue un potente generador económico, acelerando el crecimiento de su industria, fusiones y en definitiva, la formación y focalización de la “meca del cine”, en Hollywood, Los Ángeles, Estados Unidos. En 1929, en medio de la gran “crisis” de dicho año, aparece el cine sonoro, siendo unánimemente apoyado por todas la productoras, evidentemente ya no por su potencialidad económica, si no por su poder “propagandístico”. En 1948 la industria del cine sufre una demoledora crisis económica que provoca que a partir de ese momento, esta industria esté básicamente financiada por fuerzas políticas, iniciando la actual estructura del cine, una industria propiedad y dominada por un entramado político-corporativo-militar-empresarial.

En efecto, ocurre exactamente lo mismo que con la relación de la industria farmacéutica con la petrolera y armamentística, los propietarios y mecenas se funden y interaccionan entre ellos, revelando la estructura de poder actual: Supraentidades que en la cúspide dirigen estructuras que por su aparente naturaleza no tienen ninguna relación entre sí, auque evidentemente, si la tienen: el poder y el control.

Si echamos un vistazo a la estructura de la industria cinematográfica observamos que ésta ha ido transformándose desde un amplio entramado de empresas hasta progresivamente ir consolidándose, a través de fusiones, pactos y supuestas rivalidades hasta formar lo que se conoce, incluso en su propio ámbito, como el gran 6.

Así pues el gran 6 lo forman: Twenty Century Fox, que abarca cine, música y televisión. Paramount Pictures, perteneciente a la superestructura Viacom que sostiene a otras grandes productoras como Dreamworks o MTV Productions. Universal, extensión en el mundo del cine de la poderosa General Electric, implicada en la industria armamentística y nuclear. Sony Pictures, que abarca a productoras del calibre de Columbia Picures, Metro Goldwyn-Mayer o Tri-Star. Warner Bross Entertainment, enorme corporación que incluye cine, música, televisión, industria de juguetes, parques infantiles y turísticos, y Buena Vista Motion Picures, con Touchstone, Miramax, Walt Disney Productions y muchas más corporaciones en su haber.

El gran 6 produce el 60% del cine mundial y distribuye aproximadamente el 85% de las producciones norteamericanas y europeas. Tras esta estructura básica, muchos podrán decir que si bien el alcance de poder de estas productoras es amplio, no lo abarca todo, pero si tenemos presente la naturaleza político-corporativa de la industria del cine, junto a su militarismo institucional colaboracionista, entenderemos que si aceptamos que el poder fáctico es supranacional, y que supera fronteras y no entiende de banderas, su aplicación es exactamente la misma. Para ilustrar este aspecto, nos referimos a una parte del texto “La danza final de Kali” dedicada a la industria del cine que puede aclarar dudas: “Para ilustrar esto, bastaría echar un vistazo al cine en apariencia fuera de la escena de Hollywood, y muy especialmente al cine europeo. ¿Qué sería el cine europeo, incluso el más alternativo, sin las subvenciones de los ministerios de cultura y los patrocinios corporativistas? Respuesta: No sería nada.

Y lo que resultaría más interesante para los ciudadanos, no saquearían las arcas públicas abiertas a los Alí-babá de la industria artística moderna. Interesante estructura de financiación la del cine europeo: el público potencial de una película financia a través de sus impuestos a una producción que será ofertada comercialmente a ese mismo público. Si el incauto público paga dinero por ella, la subvención de la siguiente producción será aún más suculenta. Así se “produce” el arte de los jóvenes cineastas europeos, que, en última instancia aspiran a ser valorados, distribuidos, dirigidos, o incluso producidos, por el gran 6 americano.
Habiendo descrito el escenario Norteamericano y Europeo, no está de más decir que para la cultura oriental ya existe Bollywood –que con el nombre ya no tiene necesidad de explicación alguna– como una extensión más, adaptada a un territorio concreto de ese monopolio cinematográfico industrial.

Además de todo esto, es necesario observar, que el cine a día de hoy no es un negocio económicamente rentable en sí mismo. ¿Alguien cree que con la recaudación de las taquillas y el merchandising que se mueve al rededor de toda producción se pueden pagar las desorbitadas cifras que suponen el gasto para sufragar a los actores, directores, guionistas, productores, y la interminable lista de componentes que conforman una película y además generar un beneficio que lo convierta en rentable? Y eso sólo una vez hecha, porque realizarla ya supone un gasto igual o superior. Claro está, el que quiera creerlo, se basará en los datos de las plataformas informativas que nos dicen: la película ha costado 150 millones y su recaudación ha sido de 200 millones, ahí está, todos tranquilos, el mercado lo explica todo.

Pues bien, si un negocio que no es rentable por sí mismo es apoyado y sumamente alentado y promovido por intereses político-corporativistas, por algún motivo será. Si no es rentable por sus propios medios y autosuficiente es precisamente porque no lo es en esencia, su rentabilidad se traduce en el beneficio que genera a través de su influencia en todas las facetas de la sociedad, sería como si un vendedor de zapatos no pudiera ver en su negocio rentabilidad con la venta de estos pero su negocio fuera rentable porque vender zapatos le proporciona beneficios provenientes de la venta de coches, alimentos, moda, en definitiva, en todas, y absolutamente todas las facetas de la sociedad. Pero no olvidemos que el lucro económico es el menos importante de los factores de está industria. El cine es rentable para sus propietarios, porque permite –y de una forma abrumadora– diseñar, dirigir y controlar todos los aspectos de nuestra existencia.

¿Y porque un cineasta querría controlar y diseñar nuestra existencia?…por ningún motivo, quien aún crea que la industria del cine es una industria de cineastas artistas, seguramente creerá que el sistema no funciona bien porque está corrupto (no porque lo sea desde su concepción), para lo que es necesario escoger bien a los líderes, y también creerá que disfruta de una vida libre de injerencia. El cine es una herramienta más, de hecho una de las más poderosas y eficientes, en el proceso de moldeamiento del hombre a los intereses de la élite dirigente.

 

EL CINE COMO LABORATORIO

Alejándonos de la interacción habitual con el cine, podemos ver claramente a la industria cinematográfica como un laboratorio, donde se trabaja en la creación de ideas, ideologías, valores, tendencias, necesidades, prioridades, estereotipos, imágenes, arquetipos, principios, identidades, y en su máxima concepción “supuestas verdades”. Y, ¿a quien van destinados todos estos elementos?, ¿quien es el sujeto sobre el que trabaja dicho laboratorio?, pues usted, yo, todos. El laboratorio requiere de unos científicos, de un sujeto donde experimentar, y de unas substancias o elementos para experimentar sobre ese sujeto, y claro está, por encima de todo esto, un laboratorio se rige por la existencia de un objetivo, se experimenta en pro de conseguir algo. ¿Que es ese algo? Ese algo no es más que la conciencia del hombre, su autopercepción y su relación con los demás seres humanos y el mundo.

Así pues, el laboratorio cinematográfico moldea la conciencia del ser humano a través de la utilización de elementos concretos. ¿Cuáles son esos elementos?, pues bien, dependerá de que tipo de moldeamiento se desee. Y eso se definirá según los intereses concretos de cada momento en la línea histórica.
Si pensamos que el cine, basa su contenido en relación a las “modas”, deberíamos  preguntarnos o analizar a lo que comúnmente llamamos “modas”. Es común creer basándose en la concepción economicista, que cualquier industria, y en este caso concreto, la cinematográfica, se guía a través de los gustos de aquellos que serán sus consumidores, pero ¿Es realmente así? ¿Son los consumidores los que dan forma a los productos que las industrias producirán para satisfacer dichas preferencias temporales, o por el contrario son las industrias las que producen tendencias que inculcan a sus consumidores para que demanden aquello que les conviene ofrecer?

La explicación economicista del funcionamiento del mundo, es una forma muy sutil de distraer la atención y conciencia del ser humano en un mar de números, en los conceptos de pérdida y ganancia, para así vaciar toda posible concepción de cualidad bajo toda iniciativa o proceso. Las “modas”, una vez instauradas y conseguido que el público las demande, evidentemente ya se puede considerar que es algo dirigido por el consumidor y no el productor, pero claro está, eso es una lectura superficial que no refleja su origen ni naturaleza, e invito al lector a que haga esta misma observación en la faceta que quiera, y si afina y es honesto, podrá ver el mismo proceder en todas y cada una de ellas. Se da por sentado que el mundo se mueve por dinero, y aunque es así formalmente, se mueve por dinero a través de unos objetivos, no por el dinero mismo. La concepción del dinero como raíz de todo movimiento es la coartada perfecta inculcada al ser humano para que los “científicos de laboratorio” puedan aplicar respaldados en una falsa necesidad monetaria todo objetivo en su investigación.

Bien, volviendo al cine, decíamos que esta industria producía e inculcaba conceptos, ideas, tendencias…. para que sus consumidores demanden aquello que quieren ofrecer. ¿Y que es lo que quieren ofrecer?, pues eso dependerá del momento concreto, así, si realizamos una observación a lo largo de una línea histórica y paralelamente, a su lado, otra de la industria cinematográfica con sus contenidos y formas, podremos encontrar claramente, hasta pasmosamente, una única línea. Retomando el símil del laboratorio, para conseguir un resultado concreto, los investigadores trabajan semanas, meses, años introduciendo elementos, substancias, medicamentos…. hasta que consiguen su objetivo, es decir, desde que se comienzan a aplicar unos procedimientos hasta que se consigue el objetivo, pasa un tiempo, que por lo general suelen ser años, décadas, e incluso siglos. Este principio es importante para entender la relación del transcurso del mundo y el cine, ya que si se intenta ver una relación directa entre el cine y la vida en su mismo momento histórico, aunque cada vez se solapan más, siempre habrá una distancia entre los dos, distancia que no es más que ese tiempo que transcurre, entre el inicio de la aplicación y el logro del objetivo. Esto estaría relacionado con la idea anteriormente expuesta de las “modas”, así pues, es común que el ser humano crea que el cine tiene paralelismos con la historia porque este se nutre de ella, y, aunque en algunos casos es así, en su amplia mayoría suele ser, al igual que afirmábamos con la moda, a la inversa. O sea, el cine produce e inculca unas ideas, conceptos, principios, necesidades, urgencias… para más adelante vender una historia a la medida de su objetivo.

En este trabajo de laboratorio, existen elementos primordiales y de mantenimiento, así, del mismo modo que en medicina se aplican ciertas medidas para conseguir un objetivo, al alcanzarlo, se mantienen estas medidas como dosis de “mantenimiento” y se trabaja para avanzar y llegar a un siguiente objetivo, así los objetivos ya alcanzados, pasan de ser primordiales, a ser mantenidos mientras se trabaja en unos nuevos de primer orden. Si observamos la vida y paralelamente el cine y sus contenidos podemos ver cuales han sido estos elementos primordiales, y después de ser realizados, su mantenimiento, así como los nuevos de primera importancia.

LA LÍNEA HISTÓRICA Y LA LÍNEA CINEMATOGRÁFICA

Desentrañar todos y cada uno de los objetivos del cine desde lo que lo conforma y su reflejo en la sociedad no es tarea nada fácil, ya que esto requiere desgranar todas y cada unas de las facetas del hombre, tanto a nivel físico como mental, desde hace décadas. Pero intentaremos hacer un esquema que refleje al menos de manera elemental el proceso hasta el día de hoy.
En primer lugar, la aparición del cine de Hollywood más que introducir ideas requería de captación como nueva forma de existencia, se tenía que llamar la atención del hombre y llevarlo al terreno requerido, dónde una vez afincado se pudiera experimentar con él y moldearlo.

Los objetivos detrás de ese proceso de absorción no eran otros que ofrecer la ilusión de la posibilidad de un mundo mejor, de aventuras increíbles, de un mundo “ahi fuera” (¿dónde?) que fuera irresistible para el hombre que aún vivía en concordancia con algún aspecto tradicional, así como la veneración de la ciudad como núcleo de posibilidades, de realización de sueños y de atractivas metas por alcanzar. Sobre este asunto, Félix Rodrigo Mora, decía:

“Yo soy muy hostil al cine porque me parece que es un aparato de adoctrinamiento colosal, eso no quiere decir que no haya películas buenas, pero yo me refiero al cine como gran negocio, como sobre todo cuándo yo era joven había estos cines de barrio, dónde la gente entraba ahí y se tragaba dos películas cuatro veces por semana, aquello era tremendo, te dejaban el cerebro planchado. Y además, el cine tiene un gran poder de penetración, porque es una sala oscura, se combina sonido, luz, música, actores, paisajes… ya algo de eso había en el teatro, pero el teatro no tenía tanta capacidad de penetrar. Las películas de Hollywood de los años cincuenta son terribles, sobre todo ya con el cine en color, es algo que supera la mente humana, la mente humana queda colapsada. Yo recuerdo haberlo hablado esto con gente muy mayor, que ellos fueron sacados de los  pueblos por el cine, en su pueblo no había cine pero iban a un pueblo grande de al lado, e iban a ver una película, imaginaos un hombre o una mujer que en el año cincuenta viera una película de  Hollywood, por ejemplo en el cincuenta y cinco, con aquellas actrices tan espectaculares, o con estos actores tan guapos, Gary Cooper, la gente se quedaba… era como un impacto. Ellos se volvían a su pueblo o su aldea y ya no querían saber nada de aquello, querían ver ese mundo, era una absorción. Entonces eso es un atentado a la libertad de conciencia. En mi familia había un hombre impresionante, él vivía imitando a Gary Cooper, porque se parecía un poco físicamente.”

Así pues, en sus inicios, el cine trabajó por absorber a la población rural y tradicional al nuevo mundo a través de las promesas y posibilidades de una vida mejor y más llena, identificar a las ciudades como lugar donde “progresar”, para debilitar el mundo rural y tradicional ya muy debilitado de por sí, y comenzar a crear el arquetipo del nuevo hombre. Este hombre era arrogante aunque encantador, elegante, ya más preocupado por su imagen externa y su reputación. El arquetipo de hombre moderno era alguien que vivía en la ciudad o trabajaba en ella dándole a su actividad laboral una importancia suprema. Su relación con los demás era de competencia (siempre presentada con cortesía), competencia por un puesto o una mujer mayoritariamente, y se empezaba a dibujar la infidelidad como un aspecto que seria mantenido hasta hoy día. Muchas veces este “nuevo hombre” era de origen rural pero había marchado a la ciudad para “progresar”, y aunque mantenía un vinculo sentimental, era algo mas folklórico que real, al igual que siempre aparecía el amigo que no había marchado del pueblo, que aunque siempre muy bonachón, era presentado mas o menos disimuladamente como un perdedor. En las relaciones sentimentales, se presentaba a hombres distantes, temerosos de mostrase por mantener esa imagen que tanto les preocupaba, y que al fin y al cabo les hacia “Galanes”, la gran figura del arquetipo de actor de las primeras películas. Ya se insinuaba la picaresca, mostrando la tentación del engaño, siempre superado por su “galantería” pero sufrida por la dificultad de resistirse. La mujer era una figura secundaria, que tenía una importancia remarcable, pero de manera sigilosa, era alguien que aceptaba su subordinación pero se salía con la suya en esa guerra fría entre sexos. Más adelante apareció “la femme fatale”, una mujer enigmática, arrogante tanto o más que el hombre, y con un poder de seducción “mágico”. Aún así, esta mujer, generalmente tras ese dominio aparente estaba interiormente torturada.

También se producían títulos dónde se le enseñaba al incauto espectador lugares del mundo que ni tan sólo había imaginado, llenos de exotismo, aventura, seducción y todas las maravillas imaginables. Ese era el inicio de la introducción de la idea del “turismo”. ¿Alguien se ha parado a pensar que ser humano podía desear hacer “turismo”, pensando en todo lo que significa actualmente, antes de la aparición del cine? Podemos pensar que eso es un avance, pero honestamente no creo que sea así, se ha cambiado la cantidad por la calidad y cualidad, ahora puedes ir a cualquier parte del mundo, pero no conoces nada, el turismo es una especie de videojuego donde semi-interactuas con un escenario de manera poco más humana que lo haces visionando un programa de viajes en el televisor, si antes del cine alguien viajaba, ese viaje se convertía en una experiencia integral, donde vivía los detalles, claro está, sacrificando la comodidad, otorgándole la posibilidad de experimentar con conocimiento y pausa lo vivido.

Entre los títulos de las primera épocas, también abundaban tramas de espías, detectives que abrían la caja del morbo de la privacidad descubierta, y la ciencia ficción comenzaba su progresiva andadura, primordial en todo el proceso, con historias de extraterrestres que sacudían la mente del espectador con límites que jamás hubiera concebido.

Muchas de esas películas se han vuelto a hacer en “remakes” en nuestros tiempos. Así mismo, se producieron algunos títulos de tinte histórico, dándole al espectador la oportunidad de “conocer” (?) su historia pasada, de una manera entretenida y cómoda, sin tener que esforzarse. Además de la historia, la pre-historia se convirtió en un género preponderante, presentando ese mundo de hombres “primitivos” semi-animales luchando con dinosaurios. Algunos títulos remarcables de esas primera épocas, entre muchísimos podrían ser: Casablanca, Que bello es vivir, Gilda, Cantando bajo la lluvia, El mago de Oz, La reina de África, Un tranvía llamado deseo, Los diez mandamientos, Ben-Hur, Rebelde sin causa, King Kong, La invasión de los ladrones de cuerpos, Ultimatun a la tierra, Desayuno con diamantes, El Graduado, 2001- una odisea del espacio, la noche de los muertos vivientes, el buscavidas…. y muchos otros títulos.

 

 

LA DÉCADA DE LOS 70

En los años 70, el cine adquiere una fuerza enorme, con grandes avances en los efectos especiales y en las herramientas para comunicar sus mensajes. Cada vez la violencia es más explícita, se muestra cada vez a personajes más decadentes, el cine de terror se posiciona con fuerza, el sexo es cada vez más explícito y en definitiva se muestra un lado sombrío del ser humano (del nuevo hombre que desea el cine), eso si, junto a los héroes y galanes de siempre. Las relaciones sentimentales adquieren un tono más abierto, siempre impregnadas de un machismo muy presente, acompañado de una mujer en proceso de “liberación” que empieza a vulgarizarse en pro de una modernidad “cool” dónde lo irreverente es sinónimo de estar a la onda. Y evidentemente, todo lo presentado anteriormente se mantiene con igual o más fuerza. La ciencia ficción se perfecciona y se presentan títulos que marcarán un antes y un después en la mente del espectador. Algunos títulos podrían ser: El Padrino, Grease (dónde un cerebro hueco, machista, inculto, violento, inseguro, chulo e inmaduro, pero que baila muy bien, es el héroe de una princesita encantada de su amor), La Guerra de las Galaxias, Tiburón (enorme trabajo subconsciente), El exorcista (película clave en la modalidad del terror psicológico), Alien el octavo pasajero, Rocky (el gran sueño americano al alcance), Taxi Driver (arquetipo del hombre perturbado), La profecía, Alguien voló sobre el nido del cuco, El expreso de medianoche (los peligros de ir contracorriente), La naranja mecánica (apología a la violencia integral), Carrie, Mad Max (uno de los primeros Apocalipsis), El Cazador, La matanza de Texas, Chinatown, Star Trek, El imperio de los sentidos (mito pornográfico), y un sinfín más.

 

LOS AÑOS 80

En los años 80, el cine se caracteriza por haber consolidado los arquetipos pasmosamente, la imagen está totalmente integrada en las conciencias, y ya existe un mundo virtual asentado en las mentes. Las películas cada vez basan más su potencial en la imagen estereotipada, en un gran paso del cine a nivel mundial. La figura del rebelde gana fuerza (ya presentada por James Dean y Marlon Brando con anterioridad), siempre un hombre marginado, decadente, autodestructivo, antisocial, alcohólico y fumador generalmente, agresivo, pero presentado siempre por los actores más deslumbrantes y siempre con un encanto sin igual, tanto para mujeres como para hombres. Claro está que este arquetipo de rebelde resulta ser el rebelde menos rebelde que puede existir, un rebelde que siempre acaba cediendo a la bondad moralista en su interior e integrándose de alguna manera a la comunidad siendo un ciudadano ejemplar, y si no, un rebelde sin “remedio” que contiene su encanto y gancho en su firmeza pero siempre pagando el alto precio de no ceder al establishment, mensaje potente donde quepa.

La ciencia-ficción y el terror siguen su progreso ascendente, tanto en medios como en cantidad. Estados Unidos se promociona aberrantemente como un país liberal, como una tierra de sueños y aventuras, la imaginería presentada en esta época es de una fuerza sin igual, los arquetipos americanos calarán hondo en la psique del ser humano bombardeado por la increíble fantasía y atractivo de las barras y las estrellas. La chulería se presenta como algo atractivo y moderno, como una característica primordial del nuevo hombre, aunque claro está, para mantener la balanza continua habiendo héroes y galanes. Se afianza la figura del poli duro, un tipo atormentado por duras vivencias, que se abre paso en la vida a través de la irreverencia, el estar de vuelta de todo, y una superioridad incontestable, siempre vestida de humildad (falsa), un humor irresistiblemente atractivo, y unas cualidades físicas cercanas a una maquina. El sexo sigue su asentamiento como presencia absoluta, y la familia se comienza a exponer como una entidad frágil, dónde el progreso natural inevitablemente debe modificarla. La adolescencia es una faceta atacada sin escrúpulos, los chicos y chicas son un hervidero de hormonas que ceden irremediable y gustosamente a unos años “mágicos” de excesos, relaciones sexuales impulsivas, frenesí encantador y vidas al límite, siempre presentados como maleducados con sus padres y vendiendo la picaresaca, el interés y la capacidad por lograr el éxito como valores primordiales, además de presentar a la universidad como el templo del conocimiento y de manera pareja como el templo del placer y los sueños adolescentes. El adolescente estereotipo es guapo, deportista, listo (que no inteligente), atormentado, y con la cabeza llena de dudas absurdas presentadas como existenciales. La chica se limita a ser la animadora novia del quarterback, y su máxima aspiración es acceder a la universidad, sacarse la carrera, conseguir el trabajo soñado, y formar la familia con el guaperas de turno que no quiere dejar de ser rebelde por ella.

La influencia del militarismo se acentúa, ensalzando al héroe de guerra, y presentando dramas bélicos con toque humano y de un patriotismo exagerado. Se introduce la comedia alocada, que en medio de un absoluto disparate aprovecha el aparente ambiente inofensivo del humor para introducir mensajes e inculcar actitudes nada graciosas. La figura del psicópata se aposenta para no irse jamás. En definitiva, una época gloriosa para el cine, no tanto para el ser humano. Algunos títulos de los ochenta entre muchos otros son : Regreso al futuro, Terminator (título clave para la introducción del hombre-máquina), ET el extraterrestre (grabado en el subconciente de gran parte de la humanidad), La jungla de cristal (la amenaza terrorista asoma la cabeza, precisamente en un rascacielos), El club de los poetas muertos, Superdetective en Hollywood (otro macarra como héroe), Poltergeist (impacto psicológico donde los haya) , Blade Runner, El precio del poder, Platoon, Conan el bárbaro, Cocodrilo Dundee (el tonto de pueblo encantado de ser adoptado por la gran manzana), Memorias de África, La ley de la calle, Posesión Infernal, Starman (El New Age haciéndose hueco), La Rosa púrpura del Cairo, La historia interminable, El Imperio contraataca, La chaqueta metálica, la Mosca, las Amistades peligrosas, El cartero siempre llama dos veces, Tron, Robocop (la policía como bien supremo), El secreto de mi éxito (un joven a base de mentiras consigue el éxito en dos semanas), Commando (El heroísmo de los exmilitares americanos y su gran sentido del honor), Aterriza como puedas, Indiana Jones en busca del arca perdida, Dirty dancing (dogma del egoísmo y vacuidad en nombre del amor más otro rebelde nada rebelde) El sargento de hierro, Depredador, Bitelchus, Gremlins, Arma letal, Acorralado, Los cazafantasmas, Risky Business (Tom Cruise dando lecciones de como ser un adolescente ejemplar, timando a sus compañeros, engañando a sus padres, chuleando a una prostituta y conseguir ser un tipo exitoso), Nueve semanas y media (destrucción total de la honestidad entre hombre y mujer y substitución de amor por sexo), Akira (introducción de un horizonte futuro desesperanzador), Rocky IV (vergonzoso panfleto militarista patriótico), Top Gun (más de lo mismo), El chip prodigioso, Porky’s (Biblia de la adolescencia del nuevo hombre), Golpe en la pequeña China (estereotipo por excelencia del tipo duro cabezahueca encantador), …

DÉCADA DE LOS 90

A partir de los 90, después del inmenso trabajo realizado en la década anterior, el público mundial ya es devoto de un supuesto arte que es realmente una religión. A partir de entonces, la cantidad de títulos y su distribución crece enormemente, a todos los rincones del planeta llegan los dioses de Hollywood, los actores, que son la cara visible de la maquinaria, los santos de la devoción al maravilloso mundo del cine, se convierten en referentes sociológicos y iconográficos que dibujan las tendencias de los jóvenes (y no tan jóvenes) de una manera cada vez más descarada. El cine pasa a ser un oráculo dónde aprender, una fuente de conocimiento, pues se da por sentado que son obras de arte destinadas a instruir y educar además de divertir y entretener. El cine se inmiscuye en cada una de las facetas de la vida, y se sienta en el altar de la sociedad. Los contenidos de las películas cada vez son más fantasiosos, llevando al espectador a argumentos y tramas cada vez más alejadas de su capacidad de comprensión, ampliando ese mundo virtual ya instaurado y llevándolo a nuevas dimensiones de moldeamiento. El New Age trabaja con fuerza, y la ciencia-ficción se fortalece cada vez más. A partir de aquí, la violencia ya está normalizada, por lo que se tiene que avanzar y llegar hasta límites extremos de violencia y sadismo para satisfacer al público ya acostumbrado a la violencia “común”. El mundo adolescente ya se trata de un modo decadente, dominado por las drogas, la falta total de respeto, y la perdida del horizonte. Aparece un nuevo rebelde, sobre todo para los más jóvenes, que es el adolescente marginal, de familia desarraigada. Se presenta un mundo en decadencia dónde sobreviven los mejores y más talentosos, en una lucha a la carrera en un mundo que va de mal en peor y dónde las circunstancias obligan a ser egoista. Se tratan temas históricos cargados de intenciones adoctrinadoras a base de manipulaciones y falsas o medias verdades. Y se empieza a mostrar a una mujer, ya prácticamente en igualdad aparente con los hombres, que para hacerlo ha tenido que parecerse a él y ganarle la partida en la competencia. El sexo, al igual que la violencia, adquiere una dimensión cada vez más depravada y menos humana. Se introducen conceptos tecnológicos y informáticos como nuevos principios elementales y se transmite la idea de la guerra como una verdad indiscutible e irremediable, además de necesaria.

Algunos de los títulos de esta década son : Pulp Fiction (sangre y perversión), Reservoir Dogs (más sangre y perversión), Braveheart (fascismo disfrazado de libertad), La lista de Schindler (manipulación mental absoluta), Forrest Gump, El silencio de los corderos (el lado oscuro que todo nuevo hombre debe tener), Bailando con lobos (falso moralismo), El último mohicano, Doce monos (un futuro quizá no tan fantasioso), American history X (la violencia como señal humana), La delgada línea roja, Matrix (sentando las bases del futuro falso despertar), Trainspotting (la decadencia de la juventud como señal inequívoca), Parque jurásico (Eugenesia maquillada), Seven,  American Beauty, El club de la lucha, El último boyscout, Thelma & Louise, Desafío total, Leaving las vegas (el alcoholismo y depravación como riesgos comunes), Titanic, El sexto sentido (Espiritualismo New Age adoctrinador), Salvar al soldado Ryan, El show de Truman (compañera de Matrix), Jerry Mcguire (la supervivencia del sueño americano en medio de un mundo sin sueños), Gattaca ( eugenesia en estado puro), Contact (panfleto new age de pies a cabeza) …

 

SIGLO XXI HASTA LA ACTUALIDAD

En el siglo XXI, el cine parece preocuparse por un humanismo que se va perdiendo (y que el cine ha contribuido sobremanera en que así sea) buscando respuestas existenciales en medio de una vida cada vez más vacía. El espiritualismo se va fundiendo con la ciencia, y cada vez hay más argumentos que insisten en hallar un conocimiento perdido que nos defina. El cine parece volverse crítico con los poderes, y se inundan las salas de tramas de corrupciones políticas y supuestas verdades desenmascaradas. La misma decadencia que se ha ido instaurando a lo largo de las décadas se presenta ahora como una verdad terrible e indeseable a la que hay que encontrarle solución o alternativa. Se insiste en los descubrimientos sorprendentes, en avances científico-tecnológicos y en la presentación de un cambio de humanidad borroso pero inexorable. El New Age se aposenta con fuerza alejado de la fantasía y más cercano a la ciencia oficial, tanto que conceptos propios de esta corriente se convierten en verdades normales para muchos, y el elemento común utilizado por esta corriente es conseguir que el público se pregunte las bases de su realidad, que busque, dentro de esa realidad virtual ya insertada en su cerebro, nuevas respuestas a preguntas que necesita saber para dejar de ser ignorante. La tierra es un lugar en peligro, por culpa de los mismos hombres que la han maltratado, en este aspecto se trabaja mucho con el ecologismo como nueva moral del hombre para redimirse de sus malos actos para con su propio planeta que acelera su carrera hacia la catástrofe para lo cual el planeta entero debe tomar medidas. Se producen multitud de títulos catastrofistas, apocalípticos, y muchos de ellos, con respaldo militar y científico que aumentan su calado en las creencias populares.

El cine bélico pasa a ser sumamente realista, casi documental, ya no son aventuras bélicas, sinó realities militares de crudeza extrema dónde se busca la empatía del espectador con el sufrimiento, y dónde la guerra ya no es algo que vanagloriar (dentro de la tendencia de la concienciación y auto culpa), pero sí algo que afrontar como inevitable. El terrorismo internacional irrumpe con fuerza, no en vano, a inicios de siglo ocurre el fatídico 11-S surgiendo un nuevo arquetipo del mal encarnado en el “terrorista”. Invasión de películas dónde sanguinarios grupos terroristas desean aniquilar la libertad de las grandes naciones, sobre todo la norteamericana. Se hacen películas sobre el 11-S que no son más que obras sentimentalistas y sensacionalistas cargadas de manipulación y mensaje político tanto en su versión para devotos del sistema como para los supuestos “radicales” ansiosos de verdad, los dos casos son ejemplos de manipulación y traición a la verdad. A todo esto se le une una necesidad planetaria de unión de las naciones acompañada de un discurso político que lo vende como una necesidad histórica y social.

El cine de terror amplia su campo de acción y prácticamente cualquier género puede convertirse en película de terror. El terreno espiritualista y demoníaco domina este género, produciendo títulos de un horror ilimitado que inserta en los subconscientes el “mal” como realidad inequívoca en el mundo. El género zombie se desborda y expandiéndose fuera de su ámbito, pasando a introducirse en cualquier otro género.

Los héroes del siglo XXI parecen verse afectados por este ataque de conciencia y modelan su actitud siendo ante todo, moralistas, firmes, comprometidos y siempre, sobradamente preparados. El mismo nuevo galán, a su vez, es un hombre sensible, reconocedor de su debilidad y eso es lo que le hace fuerte.

La idea extraterrestre se extiende a multitud de títulos y variedad de presentaciones, es sin duda el concepto que progresa de una manera más acelerada; es presentada siempre como una posibilidad científica,  junto con la idea apocalíptica y catastrófica y acompañada de multitud de temores supuestamente fundados sobre epidemias, plagas y virus desconocidos e implacables.
El drama se tiñe de personajes que en medio de un panorama desalentador sacan sus fuerzas de donde no las hay para adaptarse y superar las dificultades, ya sean económicas, sociales, de salud, políticas, sentimentales… la cuestión es presentar a un ser humano que como forma de supervivencia debe adaptarse a cualquier situación, dando esta por sentada e infranqueable. En este tipo de películas, a dichos personajes se les otorgan rasgos morales y espirituales como las armas de su victoria ante la adversidad, una multitud de conceptos ligados al New Age y neo-espiritualismo que se van asentando en las mentes de las gentes cada vez normalizándolos y formalizándolos más.

En las relaciones, las circunstancias definen el fin que justifica los medios. Ahora se presentan a un hombre y una mujer distanciados de manera natural, trabajando por romper una distáncia que existe por sí misma, y que va unida al estado decadente de la sociedad. Todos creen en el amor más o menos, pero la dureza de la vida les aparta de ello. Unos lo aceptan adaptándose a esta situación, y otros luchan hasta la muerte por un amor que parece no tener ya cabida sin sufrimiento. Se inundan las pantallas de comedias románticas con toques dramáticos. Todas ellas destinadas a presentar a las relaciones como un complicadísimo mundo donde las confusiones, las dudas, las mentiras, la resignación, la sumisión, y las actitudes postizas son esencia en las mismas, y que la realidad es que el hombre y la mujer deben sacrificar su libertad y naturaleza para estar en pareja.
Una relación es la aniquilación de todo aquello que es verdadero en cada uno, pero en cambio al estar en una relación se crea una nueva realidad, que anula a las dos partes pero crea una nueva. Por cierto, una nueva que lo que hace es adaptar ese tándem a un sistema  que les premia por ello. Así mismo, se aposenta la idea de la infidelidad legítima, la promiscuidad aceptada, y el reconocimiento del hombre y la mujer como un pozo de miserias que renuncian a un amor puro para aceptar el amor del nuevo hombre como una realidad “evolutiva”. El egoísmo compartido y los intereses comunes como nexo de unión entre dos personas. En el cine, para este entonces, engañar y mentir ya es algo inherente al ser humano, está en sus “genes”, ya no es nada “malo” porque es inevitable y forma parte de su naturaleza intrínseca. Una relación de pareja se convierte en algo sumamente parecido a un contrato laboral, pero vestido por unos minúsculos restos de un amor del pasado que sostienen esa balanza de los nuevos tiempos y la adaptación a ellos. La soledad se explica como una característica inamovible del ser humano, incluso como buena y signo de madurez e integridad; en un mundo de mentiras es mejor estar sólo que mal acompañado, y la manera de paliar esa soledad es a través de relaciones superficiales como satélites de ese eje de soledad. Tanto el hombre como la mujer se presentan como solteros mayoritariamente, demasiado ocupados en sus carreras laborales y/o académicas, y en el caso de presentarse matrimonios, estos son víctimas de unas crisis inevitables que o acaban por desmantelarlos liberando a las dos partes en felicidad, o uniéndolos en una resignación positiva pero enmascarando una tristeza y fracaso subliminales para los más “antisistema” y de éxito humano para los más “pro-sistema”.

El cine juvenil y adolescente presenta a unos chicos y chicas que tienen como altar el sexo, acompañado de drogas, irreverencia, falta de respeto, delirio, egoísmo, estupidez, vanidad, perdida de identidad, desenfreno, y dramas, donde la soledad y la unión a través de la ya estandarizada familia rota o en desintegración, junto con la costumbre de vivir en un mundo decadente, hace que éstos encuentren modos de adaptarse a esa decadencia. El sexo ya es un ingrediente presente en todos y cada uno de los géneros, se podría decir que es un género por sí miso que los incluye a todos, y cada vez más separado del amor. Los héroes están acompañados de heroínas sumamente atractivas y letales, siempre adheridas a un conocimiento tecnológico superior como signo de identidad progresista. Los hombres y mujeres referentes, son adictos a la moda, siguen la vanguardia de la dietética y cuidan su imagen y cuerpo como el altar del ser humano, y esto va acompañado de la nueva sabiduría: la tecnología avanzada, la informática, el espiritualismo moderno, la genética, y una filosofía nueva presentada como antiquísima pero que no es mas que una tergiversación y alteración de todos los valores y saberes tradicionales. Se atacan todas las religiones (especialmente la cristiana), y aparecen súbitamente tradiciones milenarias que dan respuestas a preguntas existenciales con un discurso encantador y mágico cargado de amor y paz universal como escudo y bandera, insinuando la necesidad planetaria de un código ético y espiritual nuevo que nos salve de la destrucción.

Entre la multitud de títulos de esta prolífica década encontramos:

X men, Erin brockovich (mujer contra corporaciones corruptas), El bar coyote (marcando tendencias juveniles), El sexto día (eugenesia a más no poder), Lo que la verdad esconde, Los otros (espiritualismo de moda), Una mente maravillosa, Inteligencia artificial (futuro con extraterrestres en el horizonte), El diario de Bridget Jones, Harry Potter (la magia del corporativismo infantil y juvenil), Moulin Rouge, Black Hawk derribado, A todo gas (el machote y el coche), Training day, Lara Croft, Una rubia muy legal (se guay y tonta y tendrás éxito), Mulholland drive (realidad y sueño fundiéndose en medio de la perversión), Spy Game, K-Pax (ET entre nosotros), Evolution (el horizonte ET a la vista), La bruja de Blair (nueva técnica de terror psicológico), Batalla final: La Tierra, Skulls sociedad secreta (poniendo de moda el futuro boom iluminati), El señor de los anillos, Minority report (el futuro con una policía tecnológicamente super avanzada), La cosa más dulce (aberrante agresión a los valores), Daño colateral  padre de familia yankee contra terroristas sanguinarios), 28 dias después (plaga zombie), Lost in traslation (la soledad del hombre moderno y sus encantos), El cazador de sueños (más ET’s), El Núcleo (la ciencia y el Gobierno intentando salvar al mundo), Dos policías rebeldes (dos macarras nada rebeldes), Transformers (ejército, aliens y mezcla de símbolos), Señales (ET’s y los crop circles), La pasión de Cristo (reescribiendo la historia),  Yo Robot (la máquina iguala al hombre), 21 gramos (decadencia de la sociedad), Resident Evil, El amanecer de los muertos, Ice Age (panfleto greenpeace), El exorcismo de Emily Rose (caso presentado como real de posesión), Sr y Sra Smith (cómo ser un asesino a sueldo, egoísta, insensible y cruel puede ser lo más), Misteriosa obsesión (Aliens camuflados en el gobierno), Closer (las relaciones sentimentales como nido de mentiras), El código Da Vinci, World Trade Center  el 11-S para incautos), United 93 (el 11-S para incautos “radicales”), El diablo se viste de Prada (moda, competencia, materialismo y éxito profesional), V de Vendetta (futuro panfleto para revoluciones árabes y 15-M), Miami Vice, The Ring, Una verdad incómoda (propaganda del Climagate), La búsqueda, Soy leyenda (apocalipsis y zombies) Señales del futuro (quizá la más descarada propaganda New Age hasta el momento), Rec, Avatar (adoctrinamiento moralista ecologista y militar), Zombieland, Paranormal activity (terror psicológico afinado), 2012 (campaña política del apocalipsis Maya), The Box (Extraterrestres examinando el comportamiento humano), Infectados, Ágora (otra vez reescribiendo la historia), Distrito 9 (extraterrestres conviviendo con humanos normalmente), Anticristo, Millenium (reforzando el feminismo de Estado), Slumdog Millonaire (autoayuda humilde), Skyline (invasión devastadora de ET’S  en la tierra), La Red Social (cómo cualquiera con talento y esfuerzo puede crear algo como facebook), Saw, Buried, Origen (alterando la realidad), Crepúsculo (la nueva tendencia adolescente, y no tan adolescente), El libro de Eli (apocalipsis y nueva religión), Shuter Island (con el bisturí en los cerebros), The Road, La cuarta fase (supuesto hecho real dónde los futuros exitosos Anunnakis raptan a hombres), Contagio (plaga mundial controlada por la OMS), Super 8 (aliens y secretos militares), Resacón en Las Vegas (depravación al límite en formato inocente), Invasión a la tierra (marines contra ET’S), El Rito (el vaticano desvelando casos de posesión), Destino oculto (el hombre guiado por un poder en la cúspide en todos sus movimientos), Cisne Negro (la oscura y laberíntica psique del ser humano moderno).

No está de más recordar, pensando en el principio del cine como laboratorio, que los elementos introducidos en décadas anteriores se mantienen, sólo que en dosis más reducidas, dejando paso a las temáticas preponderantes. Es decir, que en ésta década, siguen habiendo héroes clásicos, galanes clásicos y princesas del amor, pero ya son presentados como un bonito recuerdo de un pasado que equilibra la balanza en el total dominado por la inevitable decadencia humana. También continúan las comedias delirantes y transgresoras de todo lo existente y los superhéroes en una ascensión imparable año tras año destinados a infantilizar, llenar de fantasía y refugio del dolor a la mente supuestamente adulta.

Y antes de entrar en materia de los contenidos preparados para ser introducidos a partir de este año, hagamos una pequeña parada y miremos atrás. Teniendo en cuenta que la exposición se ha hecho por décadas para poder ordenar un poco la presentación, y que el proceso del laboratorio del cine sigue su propia dinámica y agenda respecto a los años, si observamos desde el inicio la evolución de las temáticas conceptos y formas presentadas en el cine y el cambio progresivo del ser humano y su sociedad paralelamente, veremos claramente que los elementos más comunes son la degradación, la desorientación mental y sentimental, la perversión de los valores, el aislamiento respecto a sus semejantes, el egoísmo legitimizado, el miedo como herramienta imprescindible para sobrevivir y la concienciación de la amenaza de destrucción y autodestrucción, al fin y al cabo la aniquilación de los factores humanos positivos que  colaboran con todo lo relacionado con el amor en cualquiera de sus formas y vaciarlo de todo para poder rellenarlo a placer con algo  que el ser humano acabará demandando convencido de necesitarlo. Claro está, reflexionando sobre el anterior concepto expuesto de la “moda”, uno podrá creer que el cine se adapta a lo que el hombre le enseña, y no al revés. Así pues, eso será un posicionamiento que diga: “El hombre es libre y evoluciona de manera natural, y el cine refleja esa evolución mostrando los cambios paulatinos con ingredientes de fantasía para dar espectáculo y entretener”. Bien, si después de observar honesta y atentamente nuestra sociedad, su “evolución”, a nosotros mismos, y a todo lo que nos rodea en su expresión histórica y actual, se continúa pensando eso, poco más podemos decir. También remarcar, que se han añadido varios títulos a cada época con pequeñas observaciones, al igual que se hará en lo que está por venir, no como añadido cuantitativo, sino como herramienta para poder ver un gota gota en su totalidad y facilitar la visión de ese gota a gota de manera integral y así poder identificar las proporciones de los elementos utilizados. Sin olvidar que cada año, sobre todo a partir de los 90, se realizan cientos de títulos, lo cual es imposible exponer aquí, y para lo cual se debería escribir un libro (iniciativa que sería muy interesante) diseccionando los títulos detalladamente por épocas y cogiendo un número de películas significativo de cada etapa y analizarlas profundamente, con lo que las conclusiones serían mucho más contundentes y precisas.

Pasemos entonces a observar lo que viene.

LO QUE NOS VIENE ENCIMA

Una de las muchas razones que me decidió a escribir este artículo fue el hecho de topar con una lista de los estrenos previstos para el año 2012-13. Después de analizar su contenido y comprobar que un pequeño y concreto número de ciertas temáticas comprendían más del 50 por cien del total, así como observar la relación de ese porcentaje en referencia a las temáticas y los porcentajes pasados, viendo claramente un dibujo de aquello que anteriormente exponía como elementos de mantenimiento ya alcanzados o muy consolidados y elementos primordiales por consolidar. También, como dije anteriormente, el reflejo del cine en su sociedad correspondiente cada vez ofrece más parecidos, acortando el tiempo entre la introducción de un elemento y su consolidación en la vida, siendo eso un síntoma claro de que el proyecto de laboratorio avanza de forma imparable.

Veamos pues que nos tienen preparado desde la fábrica de sueños. Los títulos a continuación expuestos son los referentes a las temáticas dominantes antes mencionadas, no expuestos todos por su enorme cantidad y no cabe decir que entre el resto continúa el mantenimiento de todas las temáticas anteriores aunque cada vez en menor proporción:

La hora más oscura (invasión alien a nivel mundial), Juan de los muertos (epidemia zombie en Cuba), The days before ( invasión alienígena que viajando a través del tiempo llegando desde el futuro va minando las bases de la humanidad para prepararla para la estacada final ), Independence day 2 y 3 ( … ), Halo ( un grupo de marines se enfrenta a la amenaza de un planeta en forma de anillo ), Terminator 5 ( hombres y máquinas en una guerra apocalíptica en el presente ), Prometheus (el hombre en busca de sus orígenes encuentra una raza extraterrestre como ancestro nada amigable ), El símbolo perdido (sociedades secretas y tramas político-espirituales ), Men in Black 3 (nuevas hazañas de la policía contra aliens terrestres), Expediente X 3 (… ), Last witch hunter (un protector del pueblo de los ataques de los adoradores de lucifer), Dark Void (tropas aliadas combatiendo a una misteriosa raza alienígena que quiere invadir la tierra), Cazafantasmas 3, Doctor Sleep (secuela de El Resplandor), Poltergeist (remake), Leonardo da Vinci & the soldiers of forever (Una sociedad secreta lucha contra los demonios bíblicos en medio de códigos secretos y civilizaciones perdidas), Battleship (unión de naciones sin precedentes lideradas por los navy seals ante invasión extraterrestre), Dark Life (en un futuro unos jóvenes con poderes se enfrentan a una conspiración mundial), The Home (un bombero hospitalizado acosado por extraños entes), El despertar de los muertos (un estudiante aprende a revivir carne muerta y se le escapa de las manos), World War Z (guerra entre humanos y zombies a partir de una pandemia ), World War X ( el gobierno contra un terrorista que quiere cambiar la historia con una máquina del tiempo), Rec Apocalipsis (apocalipsis zombie ), Luces rojas (la ciencia intentando explicar lo sobrenatural), Los juegos del hambre (un futuro dirigido por un gobierno totalitario dónde la plebe es utilizada para entretener en un programa televisado de cazeria humana), Echelon (conspiraciones y tramas político-militares), All you need is kill (un soldado en medio de una invasión alienígena), Black Water (una niña con un amigo imaginario nada imaginario con malas intenciones), Lamb of God, Twixt (espectros y espíritus atormentados), The divide (una explosión cataclísmica en New York encierra a unos pocos en un sótano sin saber que ocurre en el exterior), The inkeepers (investigación sobre una posada llena de fenómenos paranormales), Desafio Total (remake sobre un futuro donde la realidad y la ficción se solapan), Warm Bodies (historia de amor entre un zombie y su víctima), Alien 5, Las montañas de la locura (descubrimiento de una inteligencia avanzada bajo las nieves), Viaje al centro de la tierra 2 (La Atlántida y sus milenarios secretos descubierta por un grupo de aventureros), Paranormal activity 4, Upside down (dimensiones solapándose entre sí), The devil inside (terrorífico caso real de posesiones e investigaciones científicas), Web cam (el peligro de internet y las nuevas tecnologías), Anything but ordinary (espiritualismo autoayuda superador), John dies at the end (invasión de seres de otra dimensión en un apocalipsis inevitable), Mama (desaparición de niños relacionados con un ente maligno), Zombies vs Robots (pues eso), Dominion (un ángel frente al fin de la humanidad), La danza de la muerte (un virus gripal mata a casi toda la humanidad), The Barrens (una familia acosada por un demonio), After Earth (una tierra post-apocalíptica), Horizons (otra vez la tierra post-apocalíptica), La huésped (seres de otro planeta invanden las mentes de la humanidad), Robocalypse (Spielberg narrando un futuro dónde el hombre vive en total comodidad por la tecnologia hasta que esta se revela), Paradise Lost (Lucifer planeando su venganza contra el ser humano), Under the skin (invasión alienígena dónde una seductora ET siente compasión de sus víctimas humanas) .

Después de repasar la historia del cine y sus contenidos hasta el día de hoy y analizarlo, y de ver el contenido preparado de ahora en adelante, es muy fácil dibujar los elementos que se desean bombardear a la población mayoritariamente e intentar reflexionar sobre sus posibles paralelismos.

¿Significa este aluvión de títulos sobre invasiones extraterrestres, plagas zombies, posesiones demoníacas, pandemias de virus mortales y espíritus reconocidos por la ciencia que todo eso va a ocurrir realmente? Por su puesto que no. Si bien es un hecho que el tema extraterrestre está muy asentado ya en las conciencias (no olvidemos las declaraciones de la “eminencia científica” Stephen Hawkins sobre la más que probable existencia de inteligencias extraterrestres depredadoras o a la más importante institución científica del mundo sobre el tema, la “Royal Society” advirtiéndonos que debemos prepararnos para una posible invasión alienígena y los documentos “desclasificados” de wikileaks en la misma dirección), todo esto no rubrica nada más que la intención de implantar la concepción de vida y/o invasión alien, más los peligros de las pandemias de virus desconocidos, más las situaciones apocalípticas presentadas en los films de catástrofes y zombies, más un mundo espiritual que cada vez la ciencia encontrará más razones para exponer al público. Es decir, independientemente de lo que se quiere producir, ofrecer o presentar, se está definiendo aceleradamente la tendencia que se quiere inculcar, ya se verá cual es el producto que se acaba fabricando y que ya hace tiempo seguro está pensado. Por lo tanto, lo importante es observar qué es lo que se quiere implantar y el provecho que pueden sacar de dicha implantación ya iniciada en las mentes. Por lo tanto, independientemente de lo que esté previsto, existe una relación entre estos contenidos y la dirección del objetivo, y si pensamos en el objetivo que ha guiado el mismo proyecto durante décadas no es demasiado aventurado preveer que progresivamente todo esto va a ir estableciéndose paulatinamente en la vida cotidiana en los años venideros, reflejado de un modo u otro al igual que la aparición de nuevas explicaciones a nuestros orígenes, y una tendencia ascendente a una unión de países y naciones necesaria para afrontar las dificultades planetarias.

Es necesario insistir en no confundir esta exposición con la idea que el cine introduce unos elementos que acabarán siendo reales de forma literal. En algunos casos es así, y en otros no, pero lo importante es entender que los elementos utilizados en las películas son dosis con el objetivo de instaurarlas en la mente del espectador con una finalidad, ésta a veces estará relacionada  literalmente al contenido de manera directa y otras veces el objetivo será introducirlos con finalidades aparentemente no relacionadas. Es decir, el cine prepara al espectador para recibir conceptos y situaciones que a veces serán las presentadas en las películas, y otras serán unos conceptos y situaciones que no aparecen en las películas pero relacionados de algún modo colateralmente. Tranquilamente puedes ver una película dónde el elemento que se quiere introducir en el espectador nada tiene que ver aparentemente con el contenido y forma de la historia presentada.
Unido a esto está el hecho de comprender que el cine no es el culpable ni el responsable de un proceso de un entramado inmenso y que abarca todos los aspectos de la vida hasta el último rincón. Es sólo un elemento más, por lo demás muy poderoso y eficiente, unido a la televisión, música, literatura, publicidad, prensa, educación, historia, ciencia, alimentación, deporte, informática, industria de la salud, espiritualismo y nueva conciencia, mundo laboral y un sinfín de fuentes de adoctrinamiento tan instauradas de manera habitual y normal en nuestras vidas que son vistas de forma inocente y interiormente aceptadas en nuestra existencia. En este artículo se expone una de estas fuentes; el cine, así mismo, si cogiéramos cualquiera de las formas de adoctrinamiento existentes, observaríamos que la línea del proceso aquí expuesta será exactamente la misma en su contenido y aplicación, ya que el proyecto es uno, buscado y trabajado desde multitud de prismas distintos uniendo fuerzas y generando un efecto múltiple y sumamente efectivo en el ser humano, y ese objetivo es precisamente convertir al ser humano en un ser nada humano y totalmente entregado a servir a su sistema sin plantearse ni el qué, ni el como, ni el porqué, y además sumamente convencido de hacerlo.

 

EL CINE INFANTIL

El cine infantil no ha sido nombrado hasta ahora por ser un segmento que aunque unido al objetivo y procedimiento general, merece una observación a parte. Los niños son la pureza y la inocencia, esa fuerza que choca con la decadencia del mundo adulto. Es como si existiera una barrera, el niño vive en un mundo distinto lleno de inocencia y en el futuro se verá inmerso en un mundo chocantemente decadente. Bien, esa transición no es pasada por alto y es sumamente controlada y dirigida, como todo lo demás. El niño es lo opuesto (aunque cada vez menos) a ese ciudadano que el poder desea moldear, por lo tanto, requiere de un esfuerzo por su parte para facilitar esa transición, y el genero infantil se encarga muy bien de ello, y como capitán de ese objetivo tenemos a la gloriosa supercorporación Disney.

Las películas de Disney, no buscan infantilizar al niño que ya es infantil, si no confundirlo y instruirlo, y sobre todo, infantilizar al futuro “hombre” que será ese niño, de hecho es una muestra del principio de aplicar elementos para que den frutos futuros. En este caso hay un doble objetivo, el niño en su momento de infancia, y el hombre que llegará a ser. Las películas de Disney se presentan como valores tradicionales, esos cuentos de toda la vida, pero precisamente son lo contrario, son los cuentos tradicionales que formaban parte de la cultura y transmisión oral, transformados y repletos de un contenido aplicado, en concordancia y necesarios para la formación integral del hombre social, como un elemento más de la multitud de estos que son utilizados por el sistema (palabra que ya empieza a cansar, ya que es un elemento más del laboratorio, pero para la cual no se me ocurre otra, al menos que no sea igual de cansina). La base del mensaje de toda película de Disney, y a su vez extrapolado a todo el espectro del cine y la cultura en general es: “si deseas algo con todas tus fuerzas, de verdad, se acabará haciendo realidad “, o en su expresión en la nueva espiritualidad “si deseas algo de verdad, los astros se alinearán para que así ocurra “. Es espantoso hasta que punto ha calado este mensaje en la psique humana, tanto que se ha convertido en una de tantas nuevas verdades universales. Este mensaje define que el deseo por conseguir algo, objeto o logro, es la base de nuestro éxito, por lo tanto, cuanto más deseemos, más éxito tendremos, no hay más.
El esfuerzo, la reflexión y la honestidad son valores apartados de esta máxima que dibuja claramente nuestra sociedad; seres humanos tras unos objetivos deseosos de lograrlos. Claro está, el hecho de vivir en un mundo lleno de injusticias y dificultades aberrantes, hace que ser devoto de esta máxima sea de gran ayuda. A su vez, las películas de Disney en su trayectoria han ayudado a inculcar valores adaptados a cada momento, siguiendo la misma línea presentada en este artículo con el cine en general, así pues, dependiendo del momento se ha transmitido machismo, actitud gregaria, militarismo camuflado, moralismo ecológico, y un sinfín de elementos comunes con el objetivo ya citado. Entre muchas otras cosas, Disney nos transmite una concepción elemental del bien y el mal, de la uniformidad (presentada sobremanera en las coreografías dónde una gran masa baila llena de felicidad del mismo modo dirigida por un personaje habitualmente “mágico”), el éxito social remarcando claramente entre pobres y ricos…. y de manera muy inteligente equipara al hombre con el animal relacionándolo a este con la fauna sin diferenciación, moralismo aparentemente inocente que esconde la intención de construir una autoconcepción Darwinista del ser humano.

Los padres y madres que lean esto se podrán sentir ofendidos al tener a Disney como uno de los pocos elementos que les quedan para ofrecerles un mundo a salvo y sano para sus hijos, y lo siento al decir que Disney, no tiene nada de bienintencionado, más allá de entretener a familias enteras, si entendemos entretener (distraer para ganar tiempo) como algo positivo. Como contrapartida podemos aconsejar que para enriquecer la infancia de un niño se acuda a cuentos tradicionales sin adulterar con sus concepciones originales, con un mensaje menos maravilloso pero más constructivo para el ser humano, y que ellos mismos de forma oral se los transmitan. Otra opción es crear tus propios cuentos a partir de unos principios que sean tuyos y no ajenos y asegurarse así de transmitir lo que se crea mejor para los hijos, siempre, claro está, con un previo trabajo personal para asegurarse de no transmitir inconscientemente mensajes no deseados y nada positivos tal y como hace el cine intencionadamente. Pero eso es un esfuerzo enorme, ¿verdad?

En el cine infantil, además del omnipresente Disney, se ha producido una nueva corriente que anula el mundo infantil como separado del adulto y lo que hace es coger el mundo adulto y trasladarlo a la infancia, presentando una vida infantil como un espejo de la adulta (con todas sus perversiones, decadencias y miserias) pero con las variaciones propias de la edad. Es decir, progresivamente se elimina la vivencia infantil integral para hacer al niño un adulto inmaduro desde su infancia, mermando así la fuerza del corazón infantil y disminuyendo las resistencias intrínsecas del propio. O dicho de otro modo, en un principio, el niño cada vez es adulto antes, pero como el adulto, no tiene nada de adulto, el ser humano es inmaduro hasta su último día. Es curioso observar que el niño se hiciera hombre mucho antes años atrás, ¿no será porque su infancia era infancia y por lo tanto una etapa que provocaba su maduración honesta? Antes con 14 años eras adulto, no hace falta que diga nada de la actualidad, y esto, en un panorama dónde el niño cada vez tiene menos infancia. Una ecuación interesante para reflexionar. En definitiva, el hombre nace niño, y pasa un tiempo de instrucción hasta que es un militante (más o menos devoto) del sistema, es decir, inconsciente e inmaduro, y lo que se busca es reducir ese tiempo de instrucción y de aniquilación de toda resistencia. El objetivo: que el ser humano sea militante del sistema desde su nacimiento.

 

EL CINE Y EL PODER MILITAR

La relación de la industria cinematográfica y el ejército es de una obviedad que hace innecesarias demasiadas explicaciones. Más allá que a nivel de dirección y mando sean dos poderes hermanos, siempre han trabajado codo con codo en fin de los mismos objetivos, como ya se ha explicado, el uno se beneficia del otro más allá de lo económico. Desde las producciones destinadas a llevar a los Estados Unidos a participar en la Primera Guerra Mundial con títulos como “Al infierno con el kaiser”, “La bestia de Berlín” , hasta la manipulación y mitificación de la guerra del Vietnam, siempre ha incidio en todos los conflictos bélicos dicha colaboración y unión, ayudando a justificar o repudiar dichos conflictos en pro de sus intereses. El ejército colabora con el cine aportándoles material para sus películas que ayuden a hacerlas mas realistas y con tecnología avanzada para films más futuristas y así darles veracidad. También el cine ha ayudado al ejército a darle una imágen atractiva para ampliar sus filas, no en vano, la proyección de la lamentable “Top Gun” hizo que el alistamiento a la fuerza de aviación naval aumentara un 400%, y el ejército incluso organizó jornadas de reclutamiento en las salas de cine. Los jóvenes salían cargados de emoción y adrenalina deseosos de ser como Tom Cruise, ansiosos por firmar el papel que les permitiría formar parte de ese grupo de héroes.

La relación del cine y el ejército es tan obvia que la CIA nombró en el año 2001 su asesor oficial para la industria del cine, el asesor de George Bush, Karl Rove. Rove se reunió con las diferentes productoras para corroborar un apoyo en la guerra contra el “terror”, y recientemente Michelle Obama se reunió con 500 productores, actores y escritores para pedirles la incorporación de más historias militares y familiares como parte de la iniciativa de la Casa Blanca “Joining Forces”.

Incluso cuando el cine es crítico con la guerra, la parte negativa de ésta se vende como algo ajeno a los hombres, algo que les perjudica pero que no anula la necesidad de servir al ejército, es decir, se presentan corrupciones que hacen dudar a los soldados y ciudadanos de lo que hacen, pero para después exponer que el problema no es la guerra en sí, sino los procedimientos en ella, saliendo siempre impune el patriotismo, o sea, se presenta un ejército que se equivoca y lo que hay que hacer es que no lo haga, pero no que desaparezca. Hay que remarcar que el ejército y sus maravillas están presentes más allá del cine bélico, ni que sea por unos minutos o unos instantes, éste siempre tiene un papel, en todos los géneros, incluso el infantil, presencial o nominativo, que reafirma su existencia y legitimidad. No está de más decir que está ya preparada la película sobre la “captura y asesinato” de Osama Bin Laden, que hará uso de información “clasificada” por la CIA y será presentada como un éxito de la lucha contra el terrorismo. Tal y como su directora, Kathryn Bigelow, ha declarado: “La misión fue un triunfo estadounidense, tanto heroico como apartidista, y no hay ninguna base para sostener que nuestra película representará esta enorme victoria de otra forma”.

LA CRÍTICA EN EL CINE

No hay que dejarse engañar por la supuesta crítica pro humanista del contenido de muchos títulos, ya que es irrelevante, el objetivo va más allá de cualquier ideología, de manera que se adherirá a cualquiera para introducir el elemento deseado, y en muchos casos ese contenido crítico ejerce como facilitador de dicha introducción, ya que alienta el pensamiento en el receptor de una “libertad” en los directores, productores, guionistas… independiente de los propietarios y directores de dicha industria. La misma observación se puede realizar en el periodismo, publicidad, ciencia, etc. y en todos, el principio es el mismo, se otorga libertad de movimiento dentro de unos parámetros preestablecidos y dentro de un engranaje, por lo tanto es una ilusión de libertad –tanto para el creador (en el mejor de los casos), como para el consumidor– que no es mas que una simulación tras la cual opera el objetivo real. Esto significa que se podrán encontrar en películas mensajes e ideas bienintencionadas por parte de sus creadores, pero si existen, es a cambio de incluir en el paquete otras ideas, unas veces claras y otras ocultadas, que aseguren la introducción del elemento deseado, y también en muchos casos que anulen a posteriori las posibles variantes alejadas del objetivo real, es decir, no sólo meterte sus objetivos a cambio de alguno honesto por parte de algún “creador”, sino primero ofrecerte este precio a pagar para inculcar con más facilidad el elemento deseado, para luego, de manera o bien visible o bien subliminal anularlo, aumentando la efectividad del proceso.

Como buen ejemplo de este doble ejercicio, tenemos la película “Into the wild”, incluida en esta revista en las recomendaciones de arte y cultura, y se debe remarcar que en la revista se incluye en el apartado arte y cultura una sección de películas, de las cuales, ninguna de ellas escapan a la manipulación. Siendo conscientes de ello, sólo podemos esperar que los mensajes honestos adheridos a ellas lleguen intactos al espectador y que el objetivo real de la película sea lo menos influyente posible, claro está, eso sólo depende de lo atento y honesto que sea el espectador y su conciencia.
Esto hace plantearse si se debería erradicar dicho apartado en la revista, pero de hacerlo, se debería hacer con el apartado entero de recomendaciones, ya que lo mismo que ocurre con el cine, ocurre con todo, en mayor o menor medida, el monopolio sobre las conciencias es tal, que todo plano de existencia es atacado por esos laboratorios, por lo que a fin de cuentas, la naturaleza del receptor (espectador, lector, auditor, observador…) será la que defina que el éxito o el fracaso del objetivo del “producto” tenga o no lugar, en mayor o menor medida.

En el caso de esta película, se presenta el caso real de un joven talentoso, de familia adinerada, que en contra del funcionamiento de la sociedad decide abandonar todas sus comodidades para alejarse hasta la naturaleza en Alaska y limpiarse de todo lo que le aleja de su humanidad. La película podría parecer una crítica al sistema, y lo es, pero el resultado final es que él muere, dándose cuenta que aunque ha encontrado respuestas, desearía volver al sitio de donde salió.

Es decir, nos venden su aventura como una aventura heroica y admirable, pero de manera muy sutil, y esto lo he comprobado hablando con multitud de personas sobre la historia y la película, afianza en el espectador el fracaso de esa empresa, creando el pensamiento: “me ha hecho pensar mucho, tenía razón el chico este, la sociedad es patética, y hay que hacer algo, pero a lo único que lleva esa postura es a la muerte como al protagonista o a tener que retroceder por las circunstancias”. Y en este proceso el resultadismo tiene mucho que ver, conseguir algo así es tan fácil como envalentonar al espectador con una historia aparentemente en contra de sus intereses para acabar convenciéndole que es una empresa sin éxito. No tengan duda, si al sistema le interesara que el ser humano le abandonara, el cine modificaría su contenido con personajes que en sus andaduras en este aspecto lograran conseguirlo sin tantos problemas y aumentando la proyección de los mismos, pero no es el caso. Hasta el momento no encontrareis ni una sola película dónde alguien abandone el sistema sin pagar un precio lo suficientemente alto como para que el espectador desdeñe cualquier reflexión y planteamiento al respecto.

Otra excusa del espectador para negarse a aceptar su sumisión al bisturí del cine es el siguiente argumento: “el cine tiene que reinventarse continuamente para seguir innovando y ofrecerle al público tramas distintas y cada vez más rebuscadas que las hagan atractivas utilizando la imaginación, para así mantener el negocio que les lucra a cambio de ofrecernos diversión y entretenimiento”. Bien, al igual que ocurre con todas las “modas”, de nuevo preguntémonos : ¿Es el público quien le pide a una industria unos productos y trabaja por satisfacerles o es la industria quien inculca unas tendencias para que el publico las demande y puedan ofrecer lo que desean?. Como siempre, y como en todos los aspectos, todo depende de la benevolencia e intenciones que se le otorgue al sistema dirigente.

Con lo expuesto aquí se ha intentado que se entienda el cine como lo que es en esencia; empezando por su naturaleza mecánica, en la que un receptor pasivo se planta como un recipiente abierto frente a una pantalla para que esta vierta contenidos a discreción, algo así como lo que hacemos en el dentista con nuestra boca, pero con nuestro cerebro ante el cine. Y se ha intentado exponer los entresijos de la relación entre el espectador y las técnicas utilizadas para negar dicha peligrosa pasividad y hacerla un entretenimiento inofensivo, así como exponer la influencia que tiene en la realidad de nuestras vidas.

Una de las fuerzas del cine es la identificación, en el fondo, la mayoría de personas, lo que buscan al ver una película es identificarse con alguno de los personajes, situaciones o tramas; eso genera un proceso dinámico recíproco, pasamos de ir a ver una película desde “nuestra vida real” a querer identificar esa vida real en la película, lo que provoca un proceso invertido, que es crear nuestra vida real interaccionando con el film. Y este aspecto, no solo no es desconocido por la industria del cine, si no que es primordial como herramienta, ya que además se sostiene en la resistencia del espectador a reconocer la sumisión que supone exponerse voluntariamente a un film, donde se coloca en frente, pasivo, abre su mente y deja que entren todos los elementos con la excusa de entretenerse, pero en realidad viviendo un proceso de autoconstrucción virtual que irá conformando sutil o no tan sutilmente la propia realidad.

¿Quien no ha visto una película en grupo y al salir del cine o en el salón de casa al acabar uno o otro ha hecho comentarios de la película respecto a la realidad? ;  “Ese momento me recuerda a cuando”, “Fulanito (un actor) es igual que menganito (un ser real)”, no sólo se parecen, si no que son iguales. O incluso durante la misma película, de repente: “¡¡mira!! Si es Fulanito…” (refiriéndose a alguien conocido por el grupo) . Y como este infinidad de ejemplos.

¿Cuantas personas conocen acontecimientos históricos en su mayoría  a través de producciones cinematográficas? La cifra seguro que no es insignificante. Así tienes a un gran numero de seres humanos que no solo no conocen la historia, sino lo que es peor, tienen un concepto de ésta que es el que le conviene a la élite.

Una concepción menos inocente del cine, podría ayudar a reflexionar sobre la mítica figura del cineasta como un ser con una imaginación desbordante capaz de crear historias increíbles e innovadora, que en su gran mayoría estarán relacionadas con la ciencia y los avances tecnológicos, progresistas y evolutivos de la humanidad. ¿No será esta fecundidad fruto de un acceso a unos conocimientos privados, no disponibles para la población mundial, independientemente de sus fuentes o veracidad que son utilizados para mitificar al cineasta? ¿No será que haciendo uso del conocimiento de un proyecto de laboratorio, los elementos del mismo se pueden ir añadiendo paulatinamente al contenido del cine para así ir construyendo un camino estudiado que será visto como espontáneo, genial y profético por el espectador?

Así mismo, me gustaría exponer la hipocresía e ingenuidad de la cada vez más amplia comunidad anti-NWO, que espera con ansia el estreno de películas que hablen de todo lo relacionado con el supuesto proceso de “despertar”, colaborando neciamente en la preparación mental para la conclusión de un NWO (si se entiende este como un grupo reducido y concreto, dirigiendo, controlando y adoctrinando a una población cada vez menos consciente de los procesos de su existencia)  ya existente hace décadas. Por un lado criticar y supuestamente luchar contra ello para acabar consumiendo sus productos de laboratorio con la excusa de verlas para mirar que mentiras cuentan cuando en realidad ese proceso está basado en una inocencia absoluta que espera consciente o inconscientemente una revelación de algún cinéfilo que consiga filtrar verdades en una industria absolutamente creada, dirigida y controlada por la élite opresora.

Ante toda esta inercia de búsqueda de verdad tan de moda, no está de más reflexionar sobre ella. La verdad existe por sí misma, es una entidad propia, no se puede poseer, en todo caso se puede vivir, y en una sociedad dónde la verdad ha sido relegada (en el mejor de los casos) a un segundo plano, si no un plano subterráneo, no es tan importante que te digan la verdad como que el receptor de dicha verdad esté construido para recibirla con honestidad. Por lo tanto la tan puesta de moda búsqueda de la verdad suele ser un proceso hipócrita y estéril, pues exige la verdad en los demás pero ningunea el respeto por ella, ya que la ignora en su base, situándola en el exterior, en el mundo ahí fuera, en ese mundo mentiroso y manipulador,  y obviando que si uno no se ha construido para tenerla como eje de su vida, por mucha verdad que busque y escuche no habrá recipiente dónde tenga cabida. Esto además ayuda de manera sobresaliente al proceso deshumanizador en marcha y tristemente avanzado, pues atrapa al ser humano en un ansia de verdad, ignorante de su compromiso con la misma, que precisamente lo aleja de ella.

Invito y recomiendo, al menos una vez, a que seamos cautos cuando nos sentemos en frente de una pantalla de cine, televisor, ordenador, y esperar antes de abrir nuestro recipiente cerebral indiscriminadamente, y observar la película como si observáramos a alguien hablar con otra persona , separándonos del proceso e intentando ser lo más objetivos posible. Quizá se sorprendan… o quizá no.

Me pregunto muy a menudo por qué todo el mundo con quien hablo dice ser conscientes del trabajo manipulador y adoctrinador del cine, televisión, publicidad etc. Todos ellos lo saben y dicen ser lo bastante listos y maduros para no dejarse engañar, prácticamente nadie reconoce que se le manipula sin que se de cuenta, y si se reconoce es en relación a la intención de engañarte para vender algo o para llevarte a una situación que busca generar beneficios económicos, (visión economicista ya expuesta). Me pregunto entonces : Si bien existe un minúsculo reducto de personas (más pequeño de lo que se quiere hacer creer) lo suficientemente honestas como para reconocer la crudeza de la situación y su ignorancia sin sentimentalismos ni corrientes operantes, trabajando dura y marginalmente por hacerse más humanos ¿si todos lo saben y están preparados para defenderse del ataque adoctrinador, ¿por qué esa libertad de conciencia no se refleja en ningún lugar del planeta, a parte del fantasioso mundo del “despertar New Age”? ¿No será que estamos en un estado tan avanzado de moldeación, que vemos libertad donde hay esclavitud, y solamente identificamos manipulación cuando ésta pierde toda sutileza? La respuesta la dejo al fruto de sus propias reflexiones personales.

Fuente: La Independiente Digital

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5 Responses to Los peligros del cine: historia de la gran herramienta de manipulación para el control de las masas

  1. […] Un mundo nuevo Valora esto: Share this:TwitterFacebookMe gusta:Me gustaSé el primero en decir que te gusta esta […]

  2. carol dice:

    y que me dices de los juegos que son solo matar y mata y matar:
    no he visto algo diferente a eso…..

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